Chamanismo, la práctica en la actualidad

Práctica espiritual del Chamanismo

El Chamanismo es una práctica espiritual ancestral cuyas primeras prácticas están datadas hace más de 40.000 años.

Puede decirse que todos  los modelos espirituales y de sanación se fundamentan en esta herencia.

El chamanismo ha llegado a nuestros días a través del trabajo de antropólogos como Michael Harner. Ha estudiado a tribus indígenas que aún conservan esta tradición.

En la actualidad el chamanismo puede considerarse una terapia de sanación que rescata las técnicas utilizadas ancestralmente.  Sus usos en curación han resultado efectivas a través de los tiempos.

La curación chamánica es una curación tanto del cuerpo como del alma.

El practicante chamánico trabaja con la parte espiritual de la enfermedad. Para que tengamos un estado óptimo de salud, nuestra alma ha de estar fuerte y reconectada con su poder personal.

Se localiza, se percibe y se elimina la enfermedad y el dolor. En ocasiones, hay partes de alma perdidas; parte de la esencia vital nos abandona para escapar del dolor y ha de ser recuperada. Todo este trabajo lo realiza el practicante con la ayuda de guías espirituales de amor y compasión. También a través de esta relación con los seres espirituales el practicante puede obtener información sobre problemas o situaciones que vive la persona que acude a una consulta.

Viaje chamánico

El practicante, a través del viaje chamánico, se relaciona con la realidad espirtual y puede realizar el acompañamiento de las almas que, por una u otra razón, no han transcendido tras la muerte.

En muchas ocasiones, el chamanismo se ha relacionado con la ingesta de sustancias con efectos narcóticos. El chamanismo universal prescinde de ellas, pues pertenecen a lo que llamamos el chamanismo cultural, es decir, el practicado por las comunidades indígenas.

El practicante moderno aprende a realizar el viaje chamánico con el sonido rítmico del tambor que oscila entre unos 205 y 220 golpes por minuto. Esto es suficiente para crear el estado de trance necesario para ello.

Una sesión comienza con una charla en la que se establece una relación de escucha y compresión entre chamán y paciente. Se determina, mediante un diágnostico, lo que la persona necesita y se aplica la técnica indicada en cada caso.

La persona permanece relajada y tranquila mientras esto ocurre. Después se le traslada la información relevante sobre el proceso. Tras la primera sesión ya se pueden notar los efectos beneficiosos de la terapia y dependerá de la gravedad del problema el número de sesiones a realizar.

En ocasiones una sola sesión es suficiente para recuperar el estado de salud. No sólo pueden tratarse enfermedades físicas, sino también psicológicas y problemas como la ansiedad o la depresión.

El chamán tiene una ética y un compromiso de ayuda a los demás y trabaja desde la más absoluta confidencialidad y respeto. Cuenta con ayuda espirituales de amor, compasión y bondad.

Encarnación Justicia