Medicina Tradicional China en la sociedad

Medicina Tradicional China en la sociedad moderna

 

Los acupuntores y técnicos de Medicina Tradicional China en la sociedad actual, caemos en el error de creer que porque algo sea antiguo y milenario es válido, y no creo que eso sea así.

Si vemos el contexto histórico y la localización del nacimiento de la MTC nos podría parecer absurdo tratarnos hoy día con fitoterapia o con acupuntura.

Tengo una anécdota sobre esto:

Hace un tiempo, en una formación que impartí sobre acupuntura, vimos la técnica de la sangría. Consiste en sacar unas gotitas de sangre en un sitio determinado, para eliminar una inflamación, por ejemplo.

Una alumna me preguntó si era lo mismo que lo que hacían antiguamente con las sanguijuelas… Curiosamente me pareció lógico; algo tan arcaico a la vista y no tan alejado de lo que propone la MTC, para “eliminar el Calor interno” (como lo llamamos nosotros).

Por supuesto que no uso tales bichos y no conozco a ningún acupuntor que los use pero me hizo mucha gracia ver esa comparación con ciertas técnicas.

Esto también pasa con las ventosas. Cuando vemos a algunos deportistas de élite con las marcas circulares moradas en la espalda, como si le hubieran dado un golpe, no se nos pasaría por la cabeza pensar que es un tratamiento médico milenario. Más bien, parece que le han pegado una paliza o que un gato se ha cebado con la espalda de esta persona.

El cuerpo humano es muy complejo

A simple vista, cuando observamos a la Medicina Traicional China con teorías filosóficas (como el Yin Yang o los 5 Elementos), parece que nunca se nos ocurriría acudir a un acupuntor a tratarnos el insomnio, por ejemplo.

Sin embargo, una de las virtudes de la MTC es simplificar lo que parece tan complejo.

Hay enfermedades que no se registran en los libros clásicos de MTC y que han tenido que sufrir una adaptación. Registrándolas a partir de los síntomas que describe el paciente, para poder entenderlo.

Eso no quiere decir que las técnicas que usamos estén desfasadas y sean del medievo, sino que, el ser humano siempre ha sido el mismo aunque los tiempos cambien.

Los problemas también cambian pero, en esencia, siguen desarrollando los mismos patrones de desequilibrio en el organismo:

Nos podíamos estresar, tener diarreas, resfriados y dolores musculares, hace 1000 años y hoy en día.

Podemos ponernos malos con los cambios de temperatura bruscos, al igual que podemos enfermar si no comemos correctamente.

Somos unos radicales de la Salud

Se crearon soluciones para problemas que parecen erradicados con medicamentos y, ciertamente, en muchos casos lo están.

Pero recordemos que muchos fármacos sólo van al síntoma, no a la raíz de la enfermedad.

Somos unos radicales de la salud porque queremos ir al inicio de la patología, para encontrar la base que ha originado el resto de síntomas, y crear un equilibrio.

Los tiempos han cambiado pero las personas seguimos cayendo enfermas, y muchas parecen no tener solución. En cambio, cuando vemos que algo tan simple como poner una aguja en un punto del cuerpo nos da la solución, nos sorprendemos de los mecanismos de curación que existen en nuestro organismo.

Estos mecanismos son los que nos han acompañado durante todos estos miles de años, y que aún hoy perduran con nosotros.

El paisaje interior