Menstruación sostenible, hacia una salud íntima femenina

El tabú de la Salud Íntima Femenina

La salud íntima femenina es un tema del que poco se habla y poco se sabe.

Por ejemplo, hasta hace unas décadas desconocíamos que la vagina es la parte más porosa y absorbente del cuerpo humano. Por lo tanto, todo cuanto entra en contacto con ella es asimilado.

Esto incluye dioxinas, restos de pesticidas y metales pesados que podemos encontrar en ropa interior, compresas y tampones desechables, etc.

El camino hacia la salud personal y ambiental también pasa por buscar alternativas a estos productos, y es por ello que queremos hablaros de un sector cada vez más popular: el de las alternativas menstruales sostenibles.

Se trata de productos reutilizables para la recogida de la sangre menstrual.

Entre ello encontramos: la cada vez más conocida copa menstrual, las compresas de tela lavables, bragas menstruales y esponja marina, entre otros.

La filosofía de éstos se basa en tres pilares:

1. El cuidado de la salud

Un sonado informe de WAVE (Voces de las Mujeres para el Mundo) detalla cómo la industria del cuidado femenino vende productos que contienen sustancias irregulares y potencialmente dañinas. Recordemos, por ejemplo, el escándalo del “síndrome de shock tóxico”, relacionado directamente con el uso de tampones.

Los productos sostenibles, sin embargo, suelen estar fabricados con materiales ecológicos e hipoalergénicos, lo que garantiza además de comodidad, inocuidad. Permiten que la piel transpire y no proliferen bacterias desencadenantes de irritaciones y malos olores.

2. El respeto por el medio ambiente

La diferencia fundamental de éstos, con sus versiones convencionales, es que son reutilizables. Ahorrando así toneladas de residuos no biodegradables, de manera directa e indirectamente. No contribuyendo a la industria de la celulosa y el algodón convencionales; siendo este último el monocultivo más contaminante del planeta.

3. El ahorro económico

Al estar fabricados con materias de calidad y ser reutilizables, estos productos duran años; con lo cual, el ahorro económco es significativo. Comparemos sino los 3.000€ que hemos estimado que gasta una mujer entre compresas y tampones, a lo largo de su etapa fértil (unas 12.000 unidades), frente a los 500€ que le supondrían pasarse a la versión de tela (50 uds.), o los 100€ con la copa menstrual (4 uds.).

Así pues, apelando a la libertad de elección y a un consumo responsable, os animamos a buscar la alternativa que más se adapte a vuestras necesidades, honrando a nuestro cuerpo y nuestro planeta con el cuidado que se merece.

 

Ana y Rina
Fundadoras de Aguas de Luna,