¿Qué es el Mindfulness?


Mindfulness está de moda. Aparece en revistas, se habla en programas de radio y TV, encontramos charlas o cursos en Universidades o en centros municipales. Algo tiene que tener para que en pocos años haya conquistado tantos espacios tan diversos.

¿Qué es Mindfulness? Atención plena o consciencia plena es la adaptación que se hace de esta palabra inglesa, que a su vez es traducción de “sati” (palabra en lengua pali de la india), en todo caso, parece que el significado va más allá de las palabras que lo describen. Numerosos libros y artículos hablan de Mindfulness como un entrenamiento de la mente con fines tanto terapéuticos como saludables. Otros lo consideran una actitud ante la vida. Alguno  incluso lo considera un estado emocional. Particularmente, me gusta mucho cuando se dice que es un puente que une tradición y modernidad. La tradición representada por la meditación de toda la vida y la modernidad representada por los últimos estudios científicos, especialmente en neurociencia. Son estos estudios los que afirman que las prácticas continuadas de Mindfulness producen cambios en el cerebro, mediante la activación y desactivación de diversas redes neuronales. Alguna minoría se atreve a hablar de Mindfulness como una vía, es decir como una forma de vida con un sentido filosófico.

Definición integradora. Aunando las distintas visiones podemos decir que: Mindfulness es la vía o el camino que trata de vivir la vida desde la capacidad humana y universal de ser conscientes de los contenidos de la mente en el momento presente, con aceptación y sin juicio.

Ámbitos de aplicación. Actualmente MF se utiliza en ámbitos tan diversos como: psicoterapia (tanto pacientes como terapeutas), hospitales (tanto enfermos como personal sanitario), educación (docentes y educandos), deporte (mayormente en el de élite), empresas (directivos y cuadros medios prioritariamente), universidad (profesorado y alumnado), alimentación (comer consciente como alternativa a las dietas), en cárceles y prisiones, en el arte, … y por supuesto, en la Vida Cotidiana.

Actitudes básicas. MF es eminentemente una práctica y para conseguir resultados precisa de unas determinadas actitudes, que básicamente son: Apertura a lo nuevo, a lo desconocido sin necesidad de comparar, Aceptación incondicional de lo que sucede, sea lo que sea, sin evaluarlo ni luchar por cambiarlo y Curiosidad por autoindagar en uno mismo.

¿Cómo se hace? Haciendo. Lo más básico es parar y observar. Podemos observar la respiración, por ejemplo ahora que estás leyendo, date cuenta como la respiración sucede en ti, el aire entra, el aire sale. Esto ya es MF, porque la respiración consciente cambia la red neuronal, sería lo que se llama práctica informal que se realiza en la vida cotidiana. La otra práctica llamada formal es más parecida a lo que habitualmente conocemos como meditación, requiere de un espacio determinado, un tiempo determinado, una postura determinada y un tipo o propósito determinado

Beneficios. Se han descrito múltiples beneficios de la práctica, podemos destacar: desidentificación con los pensamientos o emociones perturbadoras; desautomatización de acciones cotidianas, mayor consciencia, mayor atención, mayor foco, regulación emocional, menor desasosiego mental, menos preocupaciones y menos pensamientos negativos, rumiantes u obsesivos. Los estudios han demostrado su eficacia para disminuir problemas asociados a casos de: ansiedad, depresión, alto nivel de discusión, celos, miedo patológico, ira desmesurada, soledad, entre otros.

Conclusión. MF mejora el funcionamiento del cerebro y eso facilita mejorar cualquier faceta de la vida. En situaciones de patología lo adecuado es que la práctica se integre en un programa de psicoterapia clínica. Pero para los que no tienen un trastorno, la práctica habitual puede suponer una mejora de la salud general y del estado de ánimo.

Roberto Álvarez Domínguez – Consultor de Mindfulness