Yoga para la mujer

¿Te has dado cuenta que algunos días estás más comunicativa y te apetece compartir con otras personas y otros días, por el contrario, no te apetece hablar y prefieres estar sola; unos días estás tranquila, serena y otros miedosa, insegura; unos días te afecta mucho lo que otra persona te dice o hace y otros días no porque comprendes la necesidad que hay detrás?. Como mujeres, nuestra naturaleza cíclica nos hace vivir diferentes estados dentro de nuestro ciclo menstrual, cuando estamos embarazadas o entramos en menopausia. Estos estados los podemos vivir conscientemente, dándonos cuenta y utilizando las herramientas que tenemos para vivirlos de una forma armónica y equilibrada, o inconscientemente sintiendo que una marea de emociones dirige nuestra vida. Conocer en profundidad estos estados y como se manifiestan a nivel emocional, mental y físico, nos permite aceptarnos y abrazarnos de una forma completa sin rechazar ninguna parte de nosotras.

Yogui Bhajan, maestro del Yoga Kundalini como lo conocemos en Occidente, trajo un conocimiento sobre la naturaleza cíclica de la mujer que parte de la existencia de once puntos lunares en el cuerpo de la mujer, a diferencia del hombre que tiene un punto lunar. Son llamados puntos lunares por la influencia y relación con el ciclo de la luna. A lo largo del ciclo menstrual nuestra energía se instala en estos puntos y va cambiando de lugar cada 2 o 3 días, influenciando el estado de nuestro cuerpo, mente y emociones. Cuando estamos embarazadas, en proceso de menopausia o amenorea, el numero de puntos lunares se reduce. A lo largo de 35 años de enseñanza en campamentos con mujeres, Yogui Bhajan transfirió estos conocimientos ancestrales que las mujeres occidentales pudieron experimentar, y entregó numerosas series de Yoga y meditaciones específicas para trabajar estos aspectos propios de la mujer.

Las mujeres como creadoras potenciales, somos nutridoras en la familia y en la sociedad. Por naturaleza esencial somos las que moldeamos la comunidad hacia formas de organización y actuación en armonía con la esencia amorosa del ser humano. Sin embargo, para poder desempeñar esta labor necesitamos estar conectadas con nosotras mismas, sentir y vivir la unión de todos nuestros estados. Como la naturaleza vive las diferentes estaciones del año, las mareas o los ciclos de la luna.

El Yoga Kundalini es una poderosa herramienta para trabajar esta conexión con nosotras y por consiguiente con las otras personas. A través de series de ejercicios dinámicos, asanas (posturas corporales), pranayamas (ejercicios de respiración) y meditaciones, desbloqueamos y equilibramos la energía dentro de nosotras con los consiguientes efectos a nivel físico y mental, limpiamos la sangre, equilibramos el sistema hormonal, el sistema nervioso, el hemisferio izquierdo y derecho del cerebro. Las posturas y ejercicios las adaptamos al estado en el que nos encontramos en el presente con honestidad y sin juicio hacia nosotras, según el momento en el que estemos de nuestro ciclo, si estamos embarazadas o en proceso de menopausia.

Tener una práctica constante es lo que nos permite mantenernos en conexión con nosotras y con los demás. Trabajar nuestra autoconfianza y seguridad en nosotras mismas, liberar y sanar los miedos a mostrarnos tal como somos, son claves para crecer en la unión con nuestro corazón y que nuestra mente fluctuante se transforme en una mente observadora y neutral al servicio del corazón.

Estas prácticas además desarrollan y fortalecen nuestra intuición, una cualidad potencial de la energía femenina o ying, que nos permite que la mente y el corazón permanezcan conectados y de esta forma nuestras decisiones y acciones sean dirigidas por el Amor.
Irene Navarro